Paciencia... paciencia....

lunes, 17 de septiembre de 2012

Últimos fragmentos de "Una oscura transformación" :( :S

Hola a todos. ¡Buenos dí... perdón, BUENAS TARDES! Después de todo un día lleno de sufrimiento (pues al igual que Chincla padezco depresión post-vacacional) me paso por el blog para actualizarnos con los fragmentos de este inédito relato. Recordando que ¡MAÑANA SALE CIUDAD DE LAS ALMAS PERDIDAS XD! y que en El Corte Inglés vendrá con una carta especial del padre de Jace, os dejo el final de esta trepidante narración.

8º Fragmento, Lágrimas de Cristal


"El demonio lo observó boquiabierto. La cara de mujer empezaba a deshacerse, y Jonathan vio aparecer sus verdaderas facciones: ojos de araña y boca con colmillos abierta de par en par. No le disgustaba. El líquido viscoso que corría por las venas de esa criatura también recorría las suyas.
Tampoco le inspiraba piedad. Mientras sonreía a Sebastian por encima del hombro del demonio, lo atravesó con su espada. Lo abrió en canal como había hecho antaño con el muñeco, del cuello al ombligo. Un grito descarnado resonó en el callejón al tiempo que el demonio se desvanecía, dejando tras de sí unas pocas gotas de sangre negra salpicadas en el pavimento.
—Por el Ángel —susurró Sebastian Verlac.
Miraba a Jonathan por encima de la sangre y el vacío entre ambos, con la cara pálida. Jonathan casi se alegró de ver que era lo suficientemente sensato como para estar asustado.
Pero no era así. Sebastian Verlac siguió sin darse cuenta de nada hasta el final."



9º Fragmento, Libros Por Leer


—¡Eres increíble! —exclamó Sebastian con la voz rota pero llena de admiración—. ¡Nunca he visto a nadie moverse tan rápido! Alors, tienes que enseñarme a moverme así. En la vida he visto nada parecido a lo que acabas de hacer. 
—Me encantaría ayudarte —dijo Jonathan—, pero por desgracia debo marcharme en seguida. Mi padre me necesita, ¿sabes? Tiene planes. Y no puede llevarlos a cabo sin mí. 
Sebastian parecía decepcionado, por absurdo que resulte. 
—Oh, vamos, no me digas que te vas a ir —le dijo con voz persuasiva—. Cazar contigo ha sido divertidísimo, mon pote. Tenemos que volver a hacerlo algún día. 
—Me temo —respondió Jonathan con la mano en la empuñadura de su arma— que no va a ser posible. 
Sebastian no pareció demasiado sorprendido cuando Jonathan se abalanzó sobre él para matarlo. Notar la espada desgarrando la garganta de Sebastian y su sangre caliente desparramándose entre sus dedos hicieron reír a Jonathan. 
No sería conveniente que encontraran el cuerpo de Sebastian antes de tiempo, estropearía todo el juego, así que Jonathan lo acarreó por las calles como si estuviera acompañando a casa a un amigo que había bebido demasiado.



10º Fragmento, Más Allá de las Palabras


En realidad no había tanta distancia hasta el pequeño puente que atravesaba el agua, débil como una verde filigrana o como huesos infantiles y mohosos. Empujó el cadáver hacia un lado y lo observó adentrarse en las aguas negras con un ligero sonido. El cuerpo se hundió sin dejar rastro, y ya se había olvidado de él antes incluso de que se hubiera hundido del todo. Vio los dedos curvarse con la corriente, como si volvieran a la vida e intentaran pedir ayuda, o al menos una explicación, y recordó su sueño: su hermana y un mar de sangre. El agua le había salpicado al caer el cuerpo al agua, había mojado sus mangas como símbolo de su bautismo con un nuevo nombre. Ahora era Sebastian. 

Fue paseando desde el puente hacia el barrio viejo de la ciudad, en el que se veían farolillos que escondían bombillas eléctricas, más decorado para los turistas. Se dirigía al hotel en el que se alojaba Sebastian Verlac. Lo había estudiado antes de ir al bar y había comprobado que le sería fácil entrar por la ventana y recuperar las pertenencias del chico. Después sólo le quedaba comprar un bote de tinte barato y... 
Un grupo de chicas con vestidos de noche pasó por su lado, notando su presencia, y una de ellas, ataviada con una falda plateada ajustada, lo miró directamente a los ojos y le sonrió. 
Se unió a ellas. 
—Comment tu t’appelles, beau gosse? —le preguntó otra de las chicas con voz ligeramente seductora—. What’s your name, handsome? 
—Sebastian —respondió rápidamente, sin dudarlo ni un segundo. Era la persona que le tocaba ser a partir de ahora, la que los planes de su padre necesitaban que fuera, en quien debía convertirse para seguir el camino que conduciría a la victoria y a Clarissa—. Sebastian Verlac. 
Miró al horizonte y pensó en las torres de cristal de Idris rodeadas de sombras, llamas y ruinas. Pensó en su hermana esperándolo en algún lugar del mundo. 
Sonrió. 
Supo que le iba a gustar ser Sebastian. 


Bueno, se acabó. ¡AHHHHHHHHHHH! ¡OH MY GOD!

                                                                                         By: Kekis.

2 comentarios:

  1. *-* Es mañana! Es mañana! Llevo meses esperando la llegada del quinto libro de la saga, espero tenerlo lo antes posible en mis manos porque estoy aquí muerta de impaciencia. xD
    Un beso enorme!

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  2. Siiiiiii May es mañana es mañanaaaaaaaaaaa llevo desde la última página de Ángeles Caídos esperandolo. XDXDXDXDXD

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